15 de noviembre de 2010

La ética ambiental, a quien debemos culpar ¿?

Entendamos la ética ambiental como la parte de filosofía que considera las relaciones entre seres humanos y ambiente natural. Su influencia abarca una abundante gama de disciplinas incluyendo el jurisdiccional, sociológico, teológico , económico, etc..
La ética ambiental está ligada una subdivisión de filosofía ambiental, que incluye la estética ambiental, teología ambiental, y todos los otros ramas de la investigación filosófica

Hay muchas decisiones éticas importantes que los seres humanos debaten respecto al ambiente. Por ejemplo: Si se continua con la tala de desconsiderada de bosques; Si se continua o no con la producción de vehículos con motores impulsados por combustibles fósiles mientras se innova una tecnología capas de remplazar eficientemente los productos derivados del petróleo. Sin embargo, la pregunta que encierra de una manera macro la problemática ambiental en un contexto ético radica en buscar los medios y las formas para garantizar un mundo ecológicamente sano para generaciones futuras y remplazar procesos destructivos y nocivos para la extracción de recursos naturales por modelos sustentable y sostenibles; es un derecho garantizar la conservación sana del medio ambiente para generación futuras.

La economía ambiental comprende el estudio de los problemas ambientales empleando la visión y las herramientas de la economía. Tenemos un concepto erróneo sobre la economía ya que lo primero intuye las personas sobre esta campo es el estudio es en su totalidad sobre las decisiones de negocios buscando siempre obtener rendimientos en el modo de producción capitalista, lo que realmente enfoca la economía es buscar las decisiones eficientes y eficaces para el uso adecuado de recursos escasos.
Dentro de la problemática ambiental, surge uno de las mayores controversias, ¿quién debe pagar los costos por incrementar la calidad ambiental?. En un principio se pensaría el que tira la basura, debe recogerla; esto funcionaría si sólo hubiera dos personas en el mundo, pero la población se incrementa día a día, por lo que hay que buscar soluciones que abarquen a esta latente demanda. Pero la problemática no esta basada en la textualidad del cuestionamiento, sino en lo que no esta escrito, en primer lugar se debería apostar a prevenir en vez de solucionar, a ganar en vez de pagar.

Las empresas pueden considerar pasar el costo al precio del producto, o en la baja de salarios de sus empelados, o en traspasarlo a las utilidades de los accionistas, pero no se resolvería nada, se pagaría permanentemente lo que no se deja de destruir. Una planeación estratégica que incluya el cumplimiento a las leyes ambientales, a implementación de medidas correctoras, auditorias ambientales permanentes y a una evaluación de impacto ambiental adecuada, serían costos iniciales de una inversión cuyas utilidades no se verían mermadas.

Y es precisamente aquí donde el Estado puede intervenir mediante diversos mecanismos que permitan regularizar un comportamiento sobre algo que carece de derechos de propiedad, uno es los cargos por emisiones, permisos negociables (por medio de análisis de costo-beneficio) y los impuestos.

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